Laúd Hero

Capitulo 2: Una Siniestra Presencia
Aquí empieza lo bueno

¿Qué donde estaba este gallardo y apuesto drow?, pues es algo muy fácil de responder. (“Sí, me toca contar a mí la historia, les gusta bien, no les gusta cásense con un kobold”) Pues después de haber conseguido los informes de contabilidad para el chiqui en una extraordinaria operación de rescate que haría la envidia de cualquier ninja (“¿Vas a omitir lo anterior cierto?, ¿Qué cosa?, El hecho de que tuviste que robar los informes debido a un deprimente intento de convencer a los osos de piedra para que te dejaran unírteles. Oye estaba todo planeado. Claro campeón”) ejem… y de haberle dejado dichos documentos junto con el bardo Duncan, se me dio la principal misión que el chiqui (“Kalem Suncha. ¿Cómo? Se llama Kalem Suncha, príncipe mercader de Velthalar”), que el señor Suncha tenía preparada para un experto rogué como yo. Se me dio el objetivo de infiltrarme en la posada del Paladin’s In durante una fiesta a la que mi cliente iría acompañado del bardo para conseguir una agenda propiedad de la auspiciadora de la fiesta lady Milena Halvasin. Esta misión me la dio en secreto para que Duncan no se enterara de que el chiqui (“Kalem, cállate ni que fueras mi conciencia. SOY tu conciencia idiota”) bueno, de que Kalem Sumcha prácticamente lo estaba utilizando como elemento distractor. Es así como ambos nos dispusimos a prepararnos para nuestras respectivas misiones, no sin antes que el bardo me preguntara por mi misión pudiendo yo evitar responderle diciendo que era mejor que se mantuviera en ignorancia.

Para facilitarme la infiltración en la posada, Suncha me recomendó ir a visitar a un “mago” para que me pasara lo que necesitara para la misión. Mientras el bardo iba a hacer sus cosas de bardo me dirigí hacia Nicolaus Truchus, el mago (“que nombre más confiable”) quien me ofreció una poción de transformación para poder mezclarme entre los elfos finolis de la posada y un hechizo de replicación para poder clonar la agenda. Es así como me vi en la obligación de utilizar la poción para convertirme en…”suspiro”…… un elfo y así pedir trabajo en el Paladin’s In por un día (“creo que es el momento más vergonzoso de nuestras vidas. Yo creo que lo que pasó con la semiorca en esa taberna de Neverwinter lo supera por poco”), además de pedir una habitación en la Posada del Pescador para tener una coartada sin que el bardo ni nadie se diera cuenta.

Resumiendo o si no estaría todo el día contando mi fantástica aventura, mientras Kalem se regodeaba con su bardo nuevo y este distraía con una tonada a los elfos y semielfos que participaban de la fiesta (“puf, si a eso le llaman fiesta”) yo me metí a los aposentos de doña Halvasin (“falta de respeto. Yo le digo como quiera a los NPCs de mi historia. No son tus NPCs, son de la historia. Bueno, con tal de hacerte callar. No prometo nada”), de LADY Halvasin para hurtar la agenda, desactive las trampas (“piece of cake”) y posteriormente cloné la agenda llevándome el replicado para evitar sospechas pero en ese momento cuando la observe avisté algo que me pareció muy curioso, esta agenda en la portada tenía el mismo símbolo que el fiambre que encontré con Duncan el día que nos conocimos (“pam, pam pam”).

Además estaba el hecho de que después de haber estado rodeado de tantos elfos no pude evitar recordar a los pobres diablos que se les ocurrió levantarme la voz en esa dimensión cosa sombría arcana o como se llame (“tus conocimientos de magia y prisiones arcanas me impresionan.”) y con ello rememorar lo sucedido en Luskan hace años atrás (“para más información ver mi biografía”), lo que hizo surgir dentro de mi nuevamente las intenciones de hacer algo más que simplemente satisfacer mis deseos de acción por lo que me propuse ayudar en lo que pudiera en la investigación sobre los asesinatos que estaban ocurriendo y en lo que Duncan ha estado investigando por lo que me pude enterar.

Es de este modo que al volver a la posada para dejarla como el yo transformado y así mantener lejos toda sospecha, fui a la habitación del elfo que era yo en ese momento (“si suena enredado pero que se le va a hacer síganme la corriente nomas. O tal vez TU lo encuentras enredado. eeeee ¿Yo, como se te ocurre?”) me encontré con una especie de “gotera” formada de sangre que era increíblemente sospechosa y me hizo recordar inmediatamente la dimensión cosa sombra mágica. Un poco paranoico con esta “anomalía” me propuse a abandonar la posada como elfo y retornar finalmente con mi hermosa piel azabache y pelo blanco como corresponde (“y que es la apariencia que atrae nenas, dato, es enserio, si no me crees pregúntale a las posaderas de…. ¿Puedes seguir con la historia por favor?”) bueno, como decía, me coloqué mi querido viejo traje, usé la última carga del hechizo de clonación en la agenda hurtada para las investigaciones sobre el símbolo de la portada que pudieran serles de útil al bardo y me puse en marcha hacia el hogar de Kalem Suncha no sin estar un poco paranoico después de tan extraño momento en la posada.

Afortunadamente llegué sin dramas donde en chiqui (“ya me preguntaba porque no le decías así hace un buen rato”) y le entregué la agenda, el agradecido me pidió algo a cambio a parte de la tradicional paga en dinero (“¡cachín!”) y yo aproveche que él era un hombre ("ji ji, hombre”) de información para pedirle noticias sobre los movimientos de mi querida familia en la Antípoda Oscura para así mantener un seguimiento de las acciones y encontrar un buen momento para darles mis más sinceros agradecimientos después de tan maravillosos años viviendo con ellos (“ji ji, ironia. ¿No me digas? ¿Eso fue irónico? Noooo, como se te ocurre”)

Posteriormente me dirigí hacia el palacio de los simbarjas que sería donde podría estar el bardo debido a que durante un acercamiento que tuve a él y el chiqui en la posada finolis pude oír que había sido asesinado un miembro de los gobernantes de la ciudad cuyo apellido lo pude relacionar con el del simbarja que tenía trato con los osos de piedra. Es en eso que vi al bardo en la entrada del palacio y me puse inmediatamente a su encuentro (“por fin introduces a otro protagonista a tu parte de la historia, centro de mesa. Oye que culpa tengo que haya tenido misiones en solitario durante este tiempo”) Es en ese momento cuando lo saludé y nos empezamos a poner al tanto de los hecho que me di cuenta de que no venía solo. Traía consigo a un hargluk, un enano, cosa que me extrañaba ya que no había visto enanos desde mi estadía en Menzoberrazán durante los combates con los duergar de las profundidades y los eslavos que teníamos en casa (“jeje, como Rabanito, un enano que trabajaba en la cocina y cada vez que le decía piedrita se ponía rojo como un rabanito, jeje, hilarante_. Por lo menos no lo azotabas como tu hermano. Ese idiota era un bruto”), además que tenía una extraña apariencia, vestía de manera muy salvaje con hojas y pieles y poseía una mirada que mostraba sabiduría pero a la vez inocencia, como si nunca en su vida hubiera salido del bosque de donde pareciera haber surgido, en todo caso me pareció un elemento curioso e interesante para unir a nuestra causa (“además uno nunca sabe cuándo puede necesitar desahogarse con una que otra bromita y el bardo era muy serio”)

Bueno, es así como los tres entramos al palacio para investigar la escena del crimen (“que emoción siento que estoy en CSI. ¿CSI? ") vimos el cuerpo y con mis habilidades detectivescas y mi experiencia de rouge pude identificar una posible vía de entrada y escape para el asesino. Se lo comuniqué a mi grupo e inmediatamente con mis poderes ninja chungos trepé por el techo para revisar algo sospechoso pudiendo identificar dos cosas: 1. Se podía ver una loza del techo colocada de manera que pareciera que alguien la movió cuando paso, algo muy sospechoso viniendo de un palacio cuidado y mantenido con magia, 2. Para un sujeto de grandes habilidades para usar los techos como ruta de escape, que era posiblemente la capacidad de nuestro asesino se veía como buen camino un trecho por los techos hasta el puerto principal de la ciudad. Al bajar informé sobre lo que pude descubrir, Duncan dijo que había descubierto unos símbolos en un texto de escritor drow (“a quien pude identificar después de recordar lo poco que había puesto atención en las clases de la escuela de Sorsere en Tier Brethche_. Te la pasaste tirando dragones de papel y durmiendo. Es que el hechicero Surgand era taaaaaaaaaaaaaaaaaaan aburrido”), que coincidían con los que se habían encontrado en los fiambres y que según lo que pudo analizar descubrió el lugar de un posible 4º asesinato que según sus cálculos debería realizarse en el perímetro del puerto por lo que nos pusimos en camino enseguida después de que el enano hubiera analizado psíquicamente o algo así el suelo de que lo encontró corrompido y algo de que el bosque lo había enviado a corregir esa anomalía y blablabla, pero sigamos conmigo que es lo que quieren escuchar ¿cierto? (“no puedes ser tan centro de mesa”)

Mientras Duncan y el enano que dijo llamarse Porthos de Liz iban por las calles hacia el muelle yo me encargué de ir por el techo pare ver si encontraba mas pista que fueran útiles, cosa que no pasó y finalmente al estar cerca del puerto me vi obligado a tirarme al canal que iba por la calle hacia el mar así que, a lo buen Ezio (“¡¿Quieres dejar de hablar de cosas fuera de este mundo y este tiempo?! No prometo nada”), hice un salto de fe hacia el canal. Cuando salí me volví encontrar con el bardo y el enano y les dije que no había encontrado nada más sospechoso pero que era lógico que el asesino posiblemente esté en el puerto preparando su siguiente golpe. Mientras nos devolvíamos a hablar con el jefe de la guardia que era conocido de Duncan, Harken parece que se llamaba, nos encontramos con otro conocido del bardo, un increíble espécimen femenino que se presentó como Selene (“_que puedo decir era un primor_. Para ti toda fémina es un primor degenerado, incluso esa semiorca de la taberna en Neverwinter. ¡Oye, esa vez estaba muuuuy ebrio!”), obviamente traté de utilizar mis técnicas seductoras con ella pero aparte de hablarme de sus experiencias como marina no logre nada más, carita triste (“incluso hasta hoy me pregunto qué paso. Tal vez porque olías a cloaca después de salir de una. Sí, eso debe ser”)

Mientras íbamos a informar al capitán Harken de lo que hemos sacado en claro pude deducir con mis grades dotes mentales de que todos los asesinatos, el de la casa, el del mercado y el del palacio fueron hechos de tal forma que no quedaran ocultos, que la gente viera los cadáveres o lo que querían hacer con los cadáveres y así fueron hechos de carácter público (“buen trabajo Sherlock”) por lo que siguiendo todos esos patrones pudimos tener con relativa exactitud la posición del siguiente asesinato. Es así como llegamos al cuartel de la guardia y organizamos los movimientos para detener al asesino en el lugar del que sospechábamos: el fuerte que protege la entrada al puerto. Ademas que aprovechamos de ir a la casa donde se cometió el prime homicidio para que el enano sondeara el ambiente mágicamente o algo así, casi rompe la puerta, el cadáver seguía sin estar pero en general todo bien, pudo sentir una perturbación en la fuerza.

Después de que Duncan me presentara al capitán Harken y este dijera que esperaba que yo no cometiera desordenes (“¿Desordenes yo?, por favor. Ejem, no eres principalmente un ciudadano modelo”) nos pusimos de acuerdo de como detendríamos el próximo asesinato dividiéndonos, mientras Harken iba al puerto a investigar, nosotros os dirigiríamos a la fortaleza que protege la costa, teniendo en cuenta que el delito sería cometido en público o por lo menos los resultados debían verse por la mayoría de la población. Antes de irnos Duncan fue a hablar con Suncha ya que no había entablado conversación con el desde la fiesta del Paladin’s In. Es así como me confió al enano para que lo cuidara (“que puedo decir, quedó en buenas manos. No pudiste cuidar siquiera a tu lagarto de montar en Menzoberrazan y eso que era como cuidar un simple periquito. No es mi culpa que tuviera mañas”) ya que me contó que tendía tendencia a romper cosas, especialmente puertas. Así que mientras el bardo hablaba con el chiqui me llevé al pobre enano que no sabía ni donde estaba parado a conocer los placeres de la ciudad, visitamos a unas muchachas que conocí durante mi estadía y le di a beber el elixir que todos deben apreciar: cerveza (“pffff el pobre diablo con suerte flirteaba con arbustos y bebía agua, me dio pena sinceramente. Thargniil, el corruptor”)

Mientras disfrutaba viendo tambalearse al hargluk llegó rápidamente Duncan diciendo que debíamos macharnos ya que pronto sería la hora del asesinato (“increíble cómo te dejas mandar. Bueno le dejo amablemente el puesto de líder, total el que le da estilo al equipo soy yo, soy el Iron Man del grupo. Lo que pasa es que no quieres reconocer que eres demasiado estúpido para pensar en este tipo de problemas forenses, etc. Chitón”). Fuimos raudamente a la fortaleza y nos pusimos a investigar y buscar algún sitio que tuviera los requisitos para que sea donde se cometa el asesinato. Después de una larga discusión de donde podría ser ya que sentíamos en nuestra cabeza una voz que nos decía que estábamos haciendo cualquier tontería y que debíamos pensar bien nuestro plan (“esa voz se llama master. Nop, se llama mente. Bueno dejémoslo así, no queremos confundir al lector”), al enano se le prendió el foco y se dio cuenta que lo importante en los asesinatos era el sitio más que la víctima o el procedimiento, lo importante era dejar la marca corrupta que había sentido en los otros lugares del crimen por lo que se dio la gran posibilidad de que el homicidio se diera en alta mar, en un barco que podía ser cualquiera así que nos dispusimos rápidamente a cerrar los pasos que dan hacia la península, tanto desde el mar como desde el canal que transcurría por toda la ciudad.

Mientras Duncan y Porthos se dirigían al puerto a encontrarse con Harken y poder así interceptar los barcos que entraban a la ciudad yo me dirigí hacia la rejilla que cierra el canal hacia mar abierto. Es así como en otra espectacular maniobra ninja chunga pude burlar la fuerte vigilancia del lugar (“osea, un tipo”) y utilizar mis dotes de rouge para sabotear el control de la rejilla y así poder mantenerla cerrada (“osea, apretaste un botón y después le aforraste al mecanismo. En palabras menos elegantes fue aaaaaalgo así”). Cumplida mi misión me dirigí al puerto para encontrarme con mi equipo, después de poder infiltrare sin problemas (“te descubrieron no seas mentiroso. Pero igual entré ¿o no? Bueno, sí._ JA, toma_”) pude ver como se levantaba a lo largo de la península una enorme cadena que interceptaría a los barcos hasta que amaneciera y el asesinato se hubiera arruinado. Me aposté en un tejado y pude divisar todo el puerto y a mis compañeros que se reencontraban con Harken y con “ella” (“¿Selene? ¿No es una preciosidad? Acéptalo no tienes oportunidad. Eso lo hace más interesante”) en el barco que pude identificar como el de Selene, llamado Midnight Kiss. Parecía que todo había salido a la perfección (“ja, palurdos”) pero en ese momento sucedió (“esta parte es demasiado genial, relátala como corresponde. Quien crees que soy”)

Primero el ambiente se enfrió, como una cruenta noche invernal de las altas tierras del norte. La escarcha nocturna empezó a congelarse y se podía ver cómo incluso algunos barcos comenzaban a encallar en el hielo que se iba formando, menos el Midnight Kiss que estaba escarchado pero aún se podía mover, fue entonces cuando lo vi. Al principio parecía una pequeña estrella, un ligero y brillante punto en el firmamento que ansiaba mostrar su potencial (“premio nobel de literatura por favor”) pero con mi aguda vista pude rápidamente divisar que no era una estrella ordinaria, ni siquiera era una jodida estrella. Pronto me puse camino hacia el barco, cosa que pude hacer tranquilamente ya que pareciera que estaban discutiendo alarmados, tal parece que vieron lo mismo que yo, hice mi entrada heroica (“después de casi sacarte la cresta por enredarte en el mástil pedazo de bruto. Por eso fue heroica, porque no se saqué la recontumedia”) y en ese preciso instante eso que antaño era un pequeño punto en el firmamento y blablablá se acercó lo suficiente para revelar su verdadera identidad (“a estas alturas debe saber lo que es y si no, estoy disfrutando al ver sus caras de suspenso esperando que revele este momento, ¿quieren saberlo? ¿Seguro?… DILO DE UNA MALDITA VEZ. Bueno pero no te enojes vieja”)

Era un dragón, un magnífico ejemplar aun joven de dragón blanco, muy rápido y con un gélido aliento que puede congelar hasta a la más cachonda. Inmediatamente inició su ataque a la ciudad lanzando su gélido aliento que creaba montañas de hielo y dejaba a la gente como paleta. Inmediatamente nos vimos en la obligación de combatirlo y en ese momento el barco zarpó hacia un espacio despejado donde luchar con la bestia colocando a salvo a la población por lo que nos tuvimos que mover, adivinen donde, hacia el espacio donde se supone que debería ser el asesinato (“ándate cabrito”)

Todos nos pusimos en posición y preparamos nuestras herramientas de combate, el bardo se afinaba la voz y preparaba sus encantamientos, Harken también ponía en acción los conjuros arcanos que conocía como guardia de Velthalar, Selene empezó a emitir un aura (“pero sí parece un ángel. Ay cállate”) con la que podía manejar y controlar a otros seres o algo así, lo que sé es que mola mucho y en cuanto al enano empezó a gruñir y le salieron hojas y su cuerpo se hizo más grande y macizo con una cobertura de corteza de árbol convirtiéndose en….. un hombre árbol, en serio, un jodido Groot……… ¡¡¡¡ES INCREIBLE, AWESOME!!!!!, mientras que adivinen quien se preparó para hacer la movida más posera de todos, pues yo mero (“poner música épica por favor”)

En el momento en que logramos atraer la atención del dragón hacia nosotros y se abalanzaba en picado hacia nuestro barco yo me dispuse a atar una fuerte soga a un virote de mi ballesta y con un certero disparo logran incrustarla en la dura piel del dragón quien embistió con el barco (“menos mal que era un dragón pequeño que o si no hace trizas el barco en dos tiempos. Jeje, pubertad”). Mientras yo hacía esquí acuático colgando de un dragón (“¡¡I’m a motherfucking T-Rex!!”), Duncan se dispuso a tirarle sus hechizos garabateros para debilitarlo, Harken hacía lo suyo con sus habilidades arcanas, Selene se disponía a usar sus poderes que no conozco pero son molones y el enano-groot le lanzaba unas rocas sacadas desde el fondo del mar, el desgraciado genial.

Así fue la batalla contra el dragón blanco que asolaba Velthalar, mientras tanto yo me dispuse a encaramarme a la bestia para poder darle unos buenos espadazos en toda la jeta. El dragón luchó sin clemencia contra mis compañeros dando terribles rugidos que helaban la sangre de la misma forma que su aliento congelaba el cuerpo, lanzando su mortal proyectil y usando sus mortíferas garrar que desgarraban la carne dejando solo pedazos de sushi. Cuando estaba por llegar a la cúspide de la criatura (“pero que poético por Tymora”) sentí el cálido empujón del hechizo de Selene que me ayudó a atravesar la últimas escamas para poder empezar a atacar a la criatura en su cabeza. Mientras lo atacaba con todas mis fuerzas haciéndole harto daño, suficiente como para hacerlo caer en desesperación, la batalla se puso más bestial y violenta, uno lanzando rocas, otro tirando hechizos y espadazos, garabatos y cantos volaban por ahí, flechas por allá, era un desmadre, en encantaba, no podía haber una mejor manera de triunfar o morir que en un combate contra un dragón, incluso si este estaba aún en el período de la adolescencia, ¡es un jodido dragón a fin de cuentas! (“¿eso lo dices para aminorar lo que pasó después? ¿Qué cosa? Cuando finalmente te caíste del dragón y él se abalanzó lanzando su aliento gélido y te alcanzó dejándote como paleta. Bueno, cosas pasan y… jejejeje te hubieras visto, quedaste congelado con una cara como de ¡¡¿¿AAAAAGGGHHHH??!! Que puedo decir fue cómico. Pero dejé al bicho casi moribundo conste. Eso sí”) Pues bueno, sí, el dragón finalmente pudo deshacerse de mi cuando estaba a punto de darle el golpe final y en el momento en el que nos atacó con su aliento congelante (“dejándote con cara de…. Siiiii, dejándome con cara de agh”) Duncan tuvo el placer de darle el ataque definitivo derribándolo.

El dragón empezó a retorcerse en el aire (“diciendo ¡¡¡¡¡AAAAAAARRGGGGGsadhjsgdhgsfafsfsd!!!!!!!”) hasta finalmente caer a las afueras de la ciudad que ya era casi un montón de ruinas congeladas. Desperté y vi que empezaron a ovacionar al bardo por su hazaña de haber matado al dragón, ¡Pero si yo…….y el groot……… esquí…… le pegué….!, ¿Saben qué?, jodanse (“ya llegará tu momento de gloria, si dejas de ser tan idiota, podrías haber muerto. Pero habría muerto de una grandiosa manera. ¿Congelado y con cara de AGH? No imbécil, combatiendo contra un fuckin dragón”). De todas formas nos fuimos raudamente a inspeccionar a la criatura ya que no podía ser coincidencia que justo que estábamos investigando los asesinatos y nos pusiéramos en el sitio donde debería ser el siguiente apareciese un dragón, cosa que no ocurre con mucha frecuencia que digamos en Velthalar, correctamente estábamos en lo cierto. La bestia en la frente tenía un símbolo que Duncan pronto reconoció como uno de los símbolos que descubrió en el texto así que alguien lo había invocado a distancia para que fuera el arma ejecutora del asesinato. Aprovechamos de sacar del dragón todo lo que pudimos ya que es bien sabido que partes del cuerpo de los dragones son muy útiles y caras, así que cada uno sustrajo de la criatura todo lo que pudimos llevar y requerir, en mi caso llené un frasco que llevaba conmigo de la sangre del dragón y extraje un diente de souvenir y otros dientes y garras para vender o mejorar mis armas y algunas escamas para incluirlas en mis ropajes y así hacerlos más cabrones.

Es así como aprovechamos de ir a la tienda de Truchus el mago para ver si podíamos vende nuestro botín, yo logré regatear duramente e inteligentemente el frasco de sangre y los dientes por 850 piezas de oro (“pero que gran negociante. Gracias”) Pero más importante aún pudimos darnos cuenta de que algo apestaba en la ciudad y no era el olor a pescado podrido o a borracho, era algo que estaba dentro de las murallas y era arquitecto de una temible conspiración, se podía sentir que en Velthalar merodeaba una siniestra presencia.
FIN DE LA PARTE GENIAL DE LA HISTORIA Y CONTINUARÁ (“suspiro”)

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Capitulo 1: Cántico de un par dispar

El noble de nombre Dunban, de mediana alcurnia, miró a su pequeño hijo recién nacido con bondad y preocupación. Tenía los ojos verdes de su madre. Había nacido fuera de matrimonio, producto de una relación esporádica, mientras servía en batalla. Pero eso no quitaba el hecho de que tuviera su sangre. Así, decidió llevarlo a sus tierras en Daggerford, después de servir en las guerras, pero la esposa nunca aceptó del todo: era un bastardo, jamás sería uno de ellos. Pero las pretensiones de la mujer se vieron frustradas cuando Dunban, le otorgó legalmente su apellido a su hijo: el apellido Silverblade, quedando su pequeño hijo como Duncan Silverblade.
Nunca pude conocer a mi madre real. Mi padre me siempre me amó, pero su señora esposa Kithiara, una rubia de ojos oscuros, siempre intentó ponerlo en mi contra. Constantemente buscaba humillarme y burlarse. A veces peleaba con mi padre por eso, y fundamentalmente por mi madre, la que nunca conocí. La verdad es que estar en casa muchas veces era un verdadero suplicio. Pero no todo era malo. En la casa de los Silverblade se me enseñó el uso de la espada, el amor por el arte y por la música. Recuerdo una vez mi padre llevó a ver la espada de la familia: se encontraba en su oficina, guardada bajo llave, era una espada de plata, hermosa, parecía mágica. Me contó que hace varios años se había fundado la casa de los Silverblade con esa espada.

Me encantaban los bardos que a veces llegaban contando sus historias e interpretando sus canciones. Así fue cómo, a la edad de 16 años, mi padre decidió enviarme a Aguasprofundas,la ciudad de las maravillas, a aprender la profesión de Bardo, justamente en la escuela de Bardos. De alta calidad técnica, se me enseñó a tocar el laúd, a cantar entonadamente, además me enseñaron el idioma élfico y a luchar como un bardo.
Al volver mi padre estaba claramente feliz, incluso orgulloso, le gustaba la forma en que tocaba el laúd y además le llamó la atención la forma de luchar. Para entonces había nacido mi medio hermano, al que quise sin ninguna reserva. Viajé a algunas casas de otros nobles, en calidad de bardo y como emisario de Dunban.
Pero tenía que ocurrir algún día: mi padre me mandó a llamar. Su mirada era seria. Me dijo que llevaba su apellido, pero que todavía tenía que ganarme la herencia. Me dijo que debía irme de sus tierras, supongo que mi expresión me traicionó porque me aclaró que no era un destierro. Más bien una prueba, debía irme y lograr lo que el fundador de la casa había logrado, empezando de cero, debía demostrar que podía valerme por mi mismo, y que era digno de ser seguido por los hombres de sus tierras. Acto seguido sacó la espada de plata silverblade y me dijo: “demuéstrame que eres digno de esta espada y de mi apellido”. Agregó que no debía volver hasta que estuviera listo, y que entonces evaluaría si era digno o no. No volví a hablar con él. A la mañana siguiente tomé mis armas, mi laúd y me fui de hogar. Estaba seguro que Kithiara tenía algo que ver.
Mi apariencia de viaje era algo intimidante: mi pelo negro suelto y algo rizado, mi capucha verde, mi laúd en la espalda. Y mis ojos verdes, Todo eso me daba la impresión de un bardo guerrero. Supongo, tal vez por la calidad de la capucha o del laúd, y por la espada, alguien con buen ojo podría descubrir mi ascendencia noble.

Estuve vagando por un mes, hasta que en una apuesta conseguí un pasaje a una ciudad llamada Velthalar. Era gobernada por los 15 Sinvarjas, pero el poder también lo tenían los príncipes mercaderes. Sabía que mi padre había servido cerca de esa ciudad como capitán y posteriormente como general en la guerra contra los Thai, los no muertos, que había ocurrido hace varios años. Tal vez allí podría encontrar algo que ayudara a mi tan ambigua pero importante misión.
Llegué en barco sin ninguna novedad. Era una ciudad mediana, pero construida al lote. Parecía que la hubiesen edificado mientras crecía la población. Estaba constituida por elfos, humanos, medianos, y muchos semielfos. Había dos lugares donde mi podía quedar: en la paladine’s inn, o la posada del pescador. Decidí quedarme en la del pescador, no tenía dinero para una posada lujosa. Además podría conocer otros bardos más de calle.
El regente de la posada se llamaba Marus, era un joven de piel muy oscura y fornido, y trataba muy bien a los clientes y a los extranjeros.
Me quedé un par de día vagando y viviendo de bardo independiente.
A los dos días de haber llegado, mientras afinaba el laúd. Entra un ser que reconocí como un Drow: un elfo oscuro, su piel era muy oscura y su pelo muy blanco, además tenía ropajes de mercenario, aunque no podía estar seguro. Fueron corrompidos hace mucho tiempo, viven bajo el continente. Son maquinadores. Eso es lo que sabía. Aunque había cada vez más de ellos en la superficie. La bulla se detuvo un momento, pero prosiguió al poco rato.
En la posada donde me quedaban estaban tocando una melodía, la identifiqué: así que saqué mi laúd y empecé a tocar con él bardo. Su nombre era Dayrus, tocaba el arpa. Tal vez Marus, el joven que atendía la posada me favoreciera. Me sonrió, y juntos estuvimos interpretando esa y otras piezas. En eso unos medianos me llamaron: me invitaron a una cerveza, estuvimos hablando un buen rato, y nos reímos mucho.
Estábamos en eso cuando entre una joven gritando: que había sangre en su casa, un cadáver que por favor alguien le ayudara. En eso Marus llamó al drow, le dijo que si se quería ganar unas monedas que investigara. Le dije que yo también iría. Nos indicó unas calles. Intenté hablar en el elfo de piel negra, pero me ignoró completamente, al mismo tiempo que le decía a la muchacha que el se encargaría, al tiempo que le guiñaba el ojo. Su actitud me dio un poco de asco la verdad. Después de recorrer las calles finalmente llegué. No había nadie. No había luz por lo que no se veía mucho. De todas formas encontré signos de lucha y un rastro de sangre fresca. El piso estaba lleno de ella. La seguí. La casa era grande y estaba conectada con otras cosas, prueba de la nula planificación urbana de la ciudad. Iba con la espada en guardia. Me llevaba a un sótano: antes de entrar apareció el drow. Nos miramos. Avanzamos al sótano, encontramos un cadáver colgando. Me sorprendió ver dos símbolos: uno no lo pude reconocer, otro si: correspondía al símbolo del poder. El drow me preguntó si reconocía los símbolos. Le expliqué el que conocía. Anoté los símbolos en un blok de notas. Le dije que fuera el a reportar a Marus, y yo me quedaba, pero se rehusó. Decidimos volver a la posada. El drow se adelantó, intentó subir el techo, pero no pudo, no le dio el salto, y me reí en mis adentros. Siguió caminando, dejándome solo. Pero en eso tres hombres se le acercaron, algo hablaron, y sacaron unos garrotes. Problemas. Tan rápido como pude saqué mi espada y troté para ayudarlo, aunque no sabía si se lo merecía… Un hombre intentó golpearlo, pero el drow saltó hacia atrás al mismo tiempo que lanzaba una bola de humo que me impidió ver la escena. Escuché la pelea sin poder ver nada. Fue cuando lancé mi ataque de mofa: con un grito lleno de furia sentí que dañaba a uno de los hombres. Con eso murió. El drow se encargó de los otros. Así lo supe cuando se disipó el humo. Nuevamente le quise hablar, pero como si nada hubiese ocurrido siguió hacia la posada dándome la espalda. Llegamos y le informamos a Marus. Nos presentamos. Se llamaba Thargnil.
Esa noche tuve una pesadilla: El piso estaba lleno de sangre, como un algo, pero infinito. Nos cubría los pies. Había una bruma. ¿Qué diablos estaba pasando? Había leído sobre eso. Era una prisión arcana. Dentro del sueño. Pero no sabía por qué. En la lejanía divisé como una islita . Le dije al drow lo que sabía. Y fuimos a la isla. Allí había un altar y una fuente. Entonces lo supe. Para salir era necesario pagar con sangre. Así le dije al drow, quien con un cuchillo sin chistar se cortó el brazo y empezó a llenar la fuente. Pero no pasaba nada. Tal vez era necesario pagar con la vida Alguien debía morir. En eso vimos que de la bruma, apareció un elfo y una elfa Me dispararon. Les grite qué diablos querían. Nos dijeron que debían salir de acá. Y que nosotros éramos la llave. Entonces concluí que era una cuestión de supervivencia. El drow se levantó, se recuperó y sacó su ballesta, en eso uno de los elfos vino a atacarme, pero fue muy débil, le esquivé, y lo ataqué de vuelta. En eso el drow le disparó a la elfa. Y la mató. Procedí a acabar con el elfo. Llenamos con su sangre la fuente. Y con la nuestra, hasta que se llenó. Pareció que moriríamos en el sueño, cerré los ojos, y entonces desperté en la mañana. Y entonces sentí culpa por matar a los elfos, cargaría su muerte por toda mi vida.
Allí estaba Thargnil. Hablamos del sueño. Y de la mazmorra. En eso me contó que era un mercenario viajero, que detestaba la vida de drow en el subsuelo. Por mi parte le conté que mi padre, noble, había participado en las batallas contra los Thai. Concluimos que debíamos investigar. Me dijo que debía hablar con un mercader importante, uno de los príncipes mercader: el señor Suncha. Que si así lo deseaba podía ir con el, tal vez podríamos encontrar algo. Pasamos por el torreón de la rosa, en la zona mercader, llena de mercaderes y gente exótica. Hasta que llegamos a una especie de mansión, con dos guardias que hacían de porteros. Uno de ellos habló con el drow. Pero lo dejaron pasar. El otro me reconoció, le dije que podría servir a su señor mercader, y con eso lo convencí y pudimos entrar a la sala. Era bastante ostentosa. Por fin nos hicieron pasar, a los dos al mismo tiempo. Sentado, mientras fumaba se encontraba: Kalem Suncha, príncipe mercader, un mediano. Nos invitó a tomar asiento. Thargnil le dijo que había sido por un hombre llamado Kayros. Que podía hacer muchas cosas. Que era miembro de la élite guerrera de su casa. Con eso al parecer lo convenció. Por qué le dijo que tenía trabajo para él. Luego se dirigió a mí, me preguntó que tenía que ofrecer. Le dije que era un buen guerrero, además de ser bardo, y que había estudiado en Aguasprofundas. Le mencioné la historia de Dunban, de que había servido en la guerra contra los Thai. Pero no reconoció el apellido. Le dije que había conocido su hijo, en la posada del pescador, me sonrió y me dijo que si, que le gustaba frecuentar ese lugar con sus amigos.
Nos dijo que podríamos hacer algo para él, a modo de prueba. Accedí. Pensé que sirviendo a este príncipe mercader serviría a la misma ciudad que mi padre, y eso sería el primer paso para que me aceptara. Nos contó que el consejo de 15 hechiceros era corrupto. Y que uno especial era más corrupto que los otros: Elthral Kayral, un humano hechicero bastante poderoso, el más joven. Creía que se relacionaba con la sociedad de ladrones de la ciudad: el oso de piedra, y que deseaba incriminarlo. Sabía que se relacionaba con ellos porque se reúne en las afueras de la ciudad, en el antiguo faro. Nos dijo que sólo deseaba lo mejor para la ciudad. Le creí.

Llegamos al faro tras un rato de caminata. Escuchamos a ver si había alguien. Al parecer estaba vacío. Entramos al faro. Subimos, llegamos a un piso donde había una ventanilla, por la que podíamos verlos. Entraron unos cinco hombres. Había uno que parecía ser el jefe. Tenía una armadura más llamativa y armas en la espalda, y piel oscura. El drow lo reconoció: era Embrel líder del gremio de bandidos y líder de la banda. Decidimos bajar. Con las armas enfundadas. Tocamos la puerta que conducía a su guarida: el tipo tenía cara de tuja, le dijimos éramos mercenarios en busca de trabajo. Nos miró con cara fea. Nos hizo pasar con desconfianza. Llegamos a la oficina del Embrel. Y me di cuenta de dos cosas: primero que en un costado había una especie de caja fuerte. Y dos: que realmente no me quería infiltrar en su banda. Me daban asco esos tipos. Nos preguntó que diablos queríamos. Les dijimos que éramos mercenarios. Que el drow era muy ágil y hábil. Y que yo tenía mi poder arcano. Pero no nos creyó. Se puso de pie. Y dijo: váyanse de este lugar antes de que los mate. Así que nos fuimos. No encontramos nada que se pudiera relacionar a simple vista con el Kayros, ni con los asesinatos. Decidimos que Thargnil de noche buscara. Yo me fui a la paladine’s inn.

En el camino vi a los simbarja. Iba Etrel, otro hombre que supuse era su padre, y una elfa muy hermosa. Pero no encontré nada sospechoso.

Hasta que por fin llegué a la posada lujosa. Era de piedra. La gente de mucha clase. Solo había semielfos, elfos y humanos. La barra estaba esculpida técnicamente. Me dirigí hacia el posadero. Se llamaba Assdrall. Le hablé de que en Aguas profundas se había mencionado la posada.Y que podía servir a la posada como bardo. Me miró. Me dijo que fuera atrás con los empleados, a cambiarme de ropa en la parte de atrás y que luego me presentara a ver que podía hacer. Un joven elfo amable llamado El me ayudó a vestirme. Y me presenté ante Assdrall. Con mi laúd empecé a cantar. No me miraban mucho. En eso entró la misma elfa que había visto hace un rato. Entonces escuché al posadero decir: “buenas noches, lady Seriadne” y por su parte ella le preguntaba por el bardo tan atorrante. Entonces decidí mostrar mis habilidades. Interpreté una canción de la corriente balada romántica/cuna., en idioma élfico. Era de alto nivel. Capté mucha atención, incluso la de Seriadne. Me miró un rato y luego se fue al segundo piso: destinado a los más ilustres clientes. Cuando terminé de interpretar, me aplaudieron: lo que me encantó. Me gustaba ese ambiente. En eso me dirigí a Assdral. Me felicitó. Luego me encontré con el mismo elfo que me ayudó a vestirme. Le pregunté por Seriadne. Le comuniqué que estaba a su disposición si quería escuchar una balada…que en definitiva le ofrecía mis servicios. En eso se sonrió y me me indicó que subió las escaleras tarareando mi canción. Le escuché ofreciendo mis servicios. Ella los aceptó. Entré con una reverencia. Interpreté otra balada, pero esta vez del género tragedia/lullaby. Me sabía la canción precisa. La canción de Gremel y Lethien, un romance élfico, interpretada en alto elfo. Al parecer le gustó el tema, ya que me invitó tomar asiento. Tenía el pelo largo, liso y castaño. Todas las elfas son hermosas(al contrario de las humanas) pero ella era mucho más bella que cualquier otra que hubiese visto. Tenía los ojos claros, parecía que me hipnotizaban, y su voz era armónica. Para ella yo sólo debía ser un cachorro humano, pero soñar es gratis…Me preguntó dónde aprendí a hablar élfico y a tocar el laúd. Le respondí que en aguadulce. Por alguna razón mi voz sonaba más ronca de lo normal. Me contó que había estado en aguadulce hace 150 años (¡150 años!) y que le encantaba la ciudad. Luego que me traía por acá. Le dije que por mi padre Dunban Silverblade, él había servido en las batallas contra los Thai, y que me había enviado en una misión personal en la cual debía demostrar mi valía y probar el derecho de llamarme Silverblade. En eso me percaté que ella conocía al apellido, ya que me dijo: “Mmm me suena, creo que él estuvo en un par de batallas, pero no lo podría afirmar con certeza”. Me preguntó mi nombre: Duncan, le contesté. “Es muy noble tu misión”, agregó. Estuvimos hablando un buen rato. Me dijo que ella había dirigido en la guerra. Hablamos un rato más hasta que me despachó. Me despedí de ella diciéndole que había sido un placer conocerla.
Al bajar las escaleras Assdrall me sonrió y me entregó un par de monedas de oro. Regresé a la posada del pescador, todavía me latía fuertemente el pecho cuando llegué a mi destino.

Ya había amanecido hace un par de horas. Estaba toda la fiesta en la posada. No vi a Thargnil allí. Le pregunté a Marus por mi compañero. “Está en su habitación”. Pero al subir me detuvo. Y me contó una extraña noticia. Que los osos de piedra habían atacado y asesinado a los miembros de una banda rival, le consulté si eso era normal, me dijo que no, que incluso para los osos de piedra era una acción desmedida, que las bandas cumplen, al final de día, su función, pero que esta vez los osos de piedra se extralimitaron. Pregunté cuántas muertes. Me dijo que unos 30 hombres. Entonces me sentí culpable. Seguro que el drow había conseguido robar sea lo que sea que se encontraba en la caja fuerte. Subí las escaleras. Toqué la puerta. Thargnil la abrió mirándome con ojos triunfantes. Me presentó el libro de cuentas. “Me costó conseguirlo, pero lo logré”. Me mostró un libro de contabilidad que estaba escondiendo. Pero me aclaró que no entendía muy bien todo la información presentada, con tantos números. Me lo entregó para que le echara un vistazo. La verdad yo tampoco le pude sacar mucho, pero si encontré el nombre de nuestro Etrel Kayral y transacciones sospechosas, pero también el nombre de Kalem Suncha, pero sus transacciones no parecían inmorales, aunque no necesariamente legales…También estaban los nombres de otros simbarjas, pero me alegró saber que no se encontraba el de lady Seryadne. Concluimos que debíamos volver con Suncha, él sabría qué hacer con ese libro de contabilidad. Pero todavía teníamos tiempo antes de encontrarnos con él.

Así que decidí ir a investigar por mi cuenta alguna información de mi padre y de los símbolos. Había un lugar donde podría ir, el templo de Ocma, dios del conocimiento, que a la vez servía de biblioteca pública. Al llegar noté que por dentro parecía más grande. Había un montón de libros apilados hasta donde llegaba el techo, a los estantes más altos se accedía por unos elevadores mágicos. Avancé hasta encontrar a un clérigo de Ocma que servía también de bibliotecario. Era un elfo joven, de pelo rubio corto y túnica blanca. Le pregunté por algún libro o sección que hablare de los generales y capitanes que hubiesen servido en la guerra contra los Thai hace unos 20 años. Me dijo que lo siguiera. Avanzamos hasta llegar a un ascensor, Tras susurrar unas palabras, subimos hasta una corrida de libros. Avanzó y me entregó un libro titulado: “De los generales, consejeros y funcionarios en la guerra contra Thai, indexado por años”. Me deseó suerte y se marchó. Empecé a ojear el libro. Tenía varios nombres de diversos generales y funcionarios. Hasta que llegué a una página con el subtítulo: “organigrama de los consejeros directos de la Simbulsa” Efectivamente había un organigrama. En la punta se encontraba la Simbulsa. Bajo ella había 8 nombres, que correspondían a los consejeros directos. Fui leyendo sus nombres. No me sonaban. Hasta que de pronto, en uno de esos eslabones, me encuentro con un nombre muy familiar: “Dunban Silverblade”. “¡¿Qué diablos?!” “Mi padre jamás me mencionó que había sido consejero directo de la mismísima Simbulsa… ¿Qué está pasando aquí?”. No sabía qué hacer. No tenía sentido que me hubiese ocultado una información tan importante. No sólo eso, sino que tampoco nunca escuché hablar de aquello con sus amigos. Sí, me había dicho que había sido general, pero esto, era otra cosa. Algo extraño está ocurriendo acá. Pero ahora debía ir a ver a Kalem.

Aproveché de mostrarle al clérigo por los símbolos. Me dijo que reconocía uno de ellos: el de forma similar a una “V” correspondía al símbolo de la flecha verde. Era un grupo de semielfos que había operado hace ya varias décadas, y que creían firmemente en la superioridad racial, y que ellos encarnaban esa superioridad, por tener lo mejor de los hombres y lo mejor de los elfos, formando a la raza perfecta: los semielfos. Habían causado muertes a aquellos que consideraban inferiores, y que eran un grupo peligroso. Habían sido fundados por lord Silvane, de la casa que llevaba su mismo nombre .Pero que hace muchísimo tiempo había dejado de operar, y que sólo era un recuerdo del pasado.

Era demasiada información que asumir. Y debía encontrarme con mi compañero.
Me junté con el drow en la posada para ir a ver a Suncha. Al llegar a su gran casa los guardias nos hicieron pasar sin ningún drama. Kalem Suncha nos miró nos curiosidad al entrar a su oficina. Nos preguntó cómo nos había ido. Entonces el drow sacó el libro de cuentas, al tiempo que decía que había podido conseguir la información necesaria. En eso Kalem se puso de pie, cerró las cortinas, miró la puerta, y al asegurarse que estábamos solos, tomó el libro y lo guardó en una especie de caja fuerte. Entonces nos confirmó mi sospecha: nos dijo que esto había sido el motivo del ataque de los osos de piedra a la banda rival. Pero que no importaba. Que él le daría buen uso a la información. Y que probablemente Etrel sabría del ataque, lo que fundamentaría la decisión de imputarle actos delictuales para sacarlo del consejo. Nos felicitó en todo caso. “Todavía me queda un trabajo para ustedes, si es os interesa”. Le respondimos que sí. Luego se dirigió hacia mí. Me informó que en dos noches siguientes se haría una fiesta de gala en la paladinne’s inn, auspiciada por una importante elfa de la ciudad, lady Manea. Pero que el si bien había sido invitado, no tenía cómo socializar y negociar realmente con la gente estirada de orejas puntiagudas, que eran muy exclusivos, y por eso necesitaba de mi ayuda. Sabía del éxito que había tenido la noche anterior en la mencionada posada como bardo. Y que quería que lo acompañara, y que interpretara un par de canciones si se me pedía, para poder ser aceptado realmente por esos elfos y semielfos. Le dije que sí, lo ayudaría. De acuerdo me dijo. Le dije en todo caso necesitaría ropajes de gala para entrar, que no podía presentarme con mis ropas de viaje. En eso sacó 5 monedas de oro y me dijo que fuera dónde el sastre Galeth, que tenía una tienda donde podría hacerme un traje a mi medida ideal. Le dije que de acuerdo. Le comenté que no me interesaba el dinero. A cambio de mi trabajo, le pedí información de mi padre, y de lady Seriadne… Por último me dijo que ya podía retirarme. Me levanté de mi asiento al tiempo que miraba al drow. Entonces lo adiviné enseguida: le tenía otra misión a Thargnil. No quise preguntar.

Así que fui a ver a este mediano – sastre. No tardé en llegar a su tienda. Tras entrar la puerta lo vi con toda claridad. Era un mediano, pero a diferencia de Suncha, no vestía ropajes de colores chillones, ni tenía excesivos anillos o cadenas. Pero tampoco era humilde. Sus ropajes eran sencillos, pero de mucha clase. Un chaleco amarillo más no chillón le daba un aspecto de ser un mediano muy respetable. Tras saludarnos, le empecé hablar de la fiesta en la paladine’s inn , que debía asistir en papel de bardo y que… Justo en eso me miró y en mitad de la frase empezó a medirme las piernas, los brazos, el torso y el cuello. Proseguí con mi frase, divertido,…”y que debo ir pero no tengo las ropas adecuadas y que”… Y de repente me dijo que mañana estaría listo mi traje. Y que no me preocupara, que sería elegante, pero no opacaría a los nobles, sería un traje elegante de bardo, y que mañana le pagara. Le dije que de acuerdo. Mañana nos veríamos.

Al regresar a la posada me di cuenta que el drow no estaba. Seguramente también tendría cosas que hacer. De repente Marus me llama. Me informa que se había producido otro asesinato. Esta vez había sido en la plaza central, en la zona del comercio, y que de hecho el cadáver estaba colgado arriba en el pico de la torre de la plaza, a la vista de todos. Y que al parecer habría símbolos extraños encontrados en el cadáver. Así que fui a investigar, ya que no tenía nada mejor que hacer. Llegué a la plaza en poco tiempo. Había mucha gente alrededor, y una especia de guardia civil circundando la torre, impidiendo el paso de la gente. En la cima se encontraba el cadáver. Intenté entrar para poder examinar la escena del crimen. Pero los guardias no me dejaban. Así que les pedí hablar con su capitán, que tenía información sobre el asesinato. Entonces me dijeron que pasara. Que el capitán se encontraba en la escena del crimen. Al llegar divise el cadáver. En su pecho se encontraba otro símbolo arcano, pero no lo supe reconocer. Entonces se me acerca un hombre, y me pregunta quién era yo. Le respondí con mi nombre y diciendo que tenía información sobre el asesinato. Me dijo que era el capitán Harken, oficial mayor de las guardia civil de Velthalar. Era un hombre de piel blanca y pelo negro y corto. Era más alto y musculoso que yo. Y sus ojos denotaban inteligencia. Debería tener sus 30 años. Le expliqué del primer asesinato, cuando fui a investigarlo con el drow. Y le comenté que también había encontrado un símbolo arcano y otro símbolo que no había reconocido, al tiempo que le mostraba mi block de notas. Le dije que el primero correspondía al poder en culturas oscuras y arcanas, pero que el símbolo del nuevo cadáver no lo entendía, pero que definitivamente estaban relacionados y que en la primera escena del crimen también habíamos hallado otro símbolo, similar a una “V”. Miró el block y luego se dirigió hacia mí con una expresión seria me declaró que era un asesinato muy curioso, por las marcas encontradas. Me preguntó si tenía más información. Le dije que era probable que un grupo arcano se encontrase en la ciudad, pero no le quise decir lo del sueño en la prisión arcana. Me miró pensativo. Entonces se me acordé: el símbolo en forma de “V” correspondía a la flecha verde. Eso le extrañó. Me comentó que ese grupo hace décadas había dejado de operar y que no tenía ningún sentido. Nos miramos. Estábamos los dos confundidos. De todas formas me agradeció la información. Me despedí de él agregando que cualquier nueva información que consiguiera se le entregaría.

Todavía faltaba un poco de tiempo para la fiesta de gala, en eso aproveché de descansar en la posada.

Al día siguiente proseguí a ir a buscar el traje. Al llegar a la tienda del sastre pude comprobar que era un traje muy elegante de tonos azulados. Me lo probé. Me veía bien. Listo para la ocasión.
Me pasé el resto del día sólo en mi habitación practicando las canciones y afinando el laúd. Hasta que llegó la hora de juntarme con Kalem. No vi al drow en todo el día. Rápidamente me puse el traje de gala. Tome el laúd y me fui a la casa de Kalem. Me sorprendió verlo con un traje muy elegante, sin excesivas joyas o collares, y sin colores chillones. Me preguntó cómo me veía, le dije que bien, adecuado para la ocasión. Note que parecía nervioso, como si algo muy importante tuviera que hacer.

Llegamos a la plaidine’s inn a buena hora. El evento había comenzado, pero todavía no se presentaba a la anfitriona, lady Milena. Saludamos a Assdrall, quien también se encontraba vestido para la ocasión. Saludamos a varias personas de renombre. Muchos de los semielfos se nos acercaron, un tanto sorprendidos de que fuera con Sumcha, pero su estratagema resultó de maravilla. Muchas personas de renombre en la ciudad se interesaron primero en mí, para luego hablar con Kalem. Saludamos a algunos de los Simbarja incluso. Por ejemplo a lady Seriadne.
Harken también estaba presente. Hablamos un rato. Me preguntó si había averiguado algo, le dije que nada. Me dijo que sentía que estas fiestas sólo le quitaban tiempo para hacer su trabajo. Al poco tiempo volví al lado de Suncha.

Varios bardos tocaron sus canciones, eran traídos de otras partes del continente, y algunos eran locales. Entonces se nos acerca una mujer humana, saluda a Suncha afectuosamente. Y luego se dirige hacia mí. Se presenta como Selene. Tenía el pelo rojo rizado, cara coqueta, y además era un poco bajita. Me dice que es una capitana de un barco llamado el Midnight Kiss, hablamos un rato. Al final me ofrece, no sé si por buena voluntad o porque me vio con Suncha, pasaje en el Midnight Kiss cuando lo necesitare.
Había varios bardos interpretando sus diferentes piezas. Había mucho ajetreo. En eso Kalem se me acerca y me dice que me va a tocar a mí prontamente. Que mi lullaby era la mejor que podría hacer. En eso anuncian la presencia de lady Milena, quien saluda a varios de las personas allí reunidas. Incluso dedica un tiempo para saludarnos. Entonces Asdrall me llama, diciendo que es mi turno. Así que subí a la zona de servía de escenario, saqué el laúd, empecé que interpretar una melodía perteneciente al género tragedia/lullaby. La canción era armónica y calmada, pero compleja. Se cantaba en alto elfo y trataba de la historia de un príncipe elfo de tiempos olvidados. Vi que tuve bastante éxito, incluso más que la primera vez que fui a la paladine’s inn. Al terminar me di cuenta que la mayoría de las personas reunidas aplaudieron con una sonrisa en los labios, incluyendo a lady Seriadne. Tal vez no entendían del todo el alto élfico, pero aparentaban entenderlo.

Después regresé con Suncha, que gracias a mi presentación estaba rodeado de otros príncipe mercaderes elfos y semielfos, primero me preguntaban sobre mis canciones y sobre mis estudios .Pero muchos de ellos después le dijeron a Kalem que les encantaría hacer negocios con alguien tan refinado. Me sentí un poco utilizado, pero al menos yo también me había hecho algo de buena fama. Pasó un buen tiempo y la gente se empezó a ir a sus casas.

Estábamos en eso cuando de repente, aparece Harken en la entrada, no me di cuenta del momento en que salió, por eso me extrañó cuando se dirigió hacia nosotros estrepitosamente y con la mirada muy seria y preocupada trayéndonos una extraña y perturbadora noticia: Esdrel Kayral, padre de Etrel Kayral, y uno de los magos más poderosos de Velthalar, había sido asesinado en el palacio de los Sinbarja. No quise pensar mal, pero, ¿dónde demonios estaba el drow?

Fin del capítulo uno
Redactado por Arresius
wolfmetalhead@gmail.com

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Make a few changes to the home page and give people an idea of what your campaign is about. That will let people know you’re serious and not just playing with the system.

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If you want to set a specific mood for your campaign, we have several backgrounds to choose from. Accentuate it by creating a top banner image.

4. Create some NPCs

Characters form the core of every campaign, so take a few minutes to list out the major NPCs in your campaign.

A quick tip: The “+” icon in the top right of every section is how to add a new item, whether it’s a new character or adventure log post, or anything else.

5. Write your first Adventure Log post

The adventure log is where you list the sessions and adventures your party has been on, but for now, we suggest doing a very light “story so far” post. Just give a brief overview of what the party has done up to this point. After each future session, create a new post detailing that night’s adventures.

One final tip: Don’t stress about making your Obsidian Portal campaign look perfect. Instead, just make it work for you and your group. If everyone is having fun, then you’re using Obsidian Portal exactly as it was designed, even if your adventure log isn’t always up to date or your characters don’t all have portrait pictures.

That’s it! The rest is up to your and your players.

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