Laúd Hero

Capitulo 1: Cántico de un par dispar

El noble de nombre Dunban, de mediana alcurnia, miró a su pequeño hijo recién nacido con bondad y preocupación. Tenía los ojos verdes de su madre. Había nacido fuera de matrimonio, producto de una relación esporádica, mientras servía en batalla. Pero eso no quitaba el hecho de que tuviera su sangre. Así, decidió llevarlo a sus tierras en Daggerford, después de servir en las guerras, pero la esposa nunca aceptó del todo: era un bastardo, jamás sería uno de ellos. Pero las pretensiones de la mujer se vieron frustradas cuando Dunban, le otorgó legalmente su apellido a su hijo: el apellido Silverblade, quedando su pequeño hijo como Duncan Silverblade.
Nunca pude conocer a mi madre real. Mi padre me siempre me amó, pero su señora esposa Kithiara, una rubia de ojos oscuros, siempre intentó ponerlo en mi contra. Constantemente buscaba humillarme y burlarse. A veces peleaba con mi padre por eso, y fundamentalmente por mi madre, la que nunca conocí. La verdad es que estar en casa muchas veces era un verdadero suplicio. Pero no todo era malo. En la casa de los Silverblade se me enseñó el uso de la espada, el amor por el arte y por la música. Recuerdo una vez mi padre llevó a ver la espada de la familia: se encontraba en su oficina, guardada bajo llave, era una espada de plata, hermosa, parecía mágica. Me contó que hace varios años se había fundado la casa de los Silverblade con esa espada.

Me encantaban los bardos que a veces llegaban contando sus historias e interpretando sus canciones. Así fue cómo, a la edad de 16 años, mi padre decidió enviarme a Aguasprofundas,la ciudad de las maravillas, a aprender la profesión de Bardo, justamente en la escuela de Bardos. De alta calidad técnica, se me enseñó a tocar el laúd, a cantar entonadamente, además me enseñaron el idioma élfico y a luchar como un bardo.
Al volver mi padre estaba claramente feliz, incluso orgulloso, le gustaba la forma en que tocaba el laúd y además le llamó la atención la forma de luchar. Para entonces había nacido mi medio hermano, al que quise sin ninguna reserva. Viajé a algunas casas de otros nobles, en calidad de bardo y como emisario de Dunban.
Pero tenía que ocurrir algún día: mi padre me mandó a llamar. Su mirada era seria. Me dijo que llevaba su apellido, pero que todavía tenía que ganarme la herencia. Me dijo que debía irme de sus tierras, supongo que mi expresión me traicionó porque me aclaró que no era un destierro. Más bien una prueba, debía irme y lograr lo que el fundador de la casa había logrado, empezando de cero, debía demostrar que podía valerme por mi mismo, y que era digno de ser seguido por los hombres de sus tierras. Acto seguido sacó la espada de plata silverblade y me dijo: “demuéstrame que eres digno de esta espada y de mi apellido”. Agregó que no debía volver hasta que estuviera listo, y que entonces evaluaría si era digno o no. No volví a hablar con él. A la mañana siguiente tomé mis armas, mi laúd y me fui de hogar. Estaba seguro que Kithiara tenía algo que ver.
Mi apariencia de viaje era algo intimidante: mi pelo negro suelto y algo rizado, mi capucha verde, mi laúd en la espalda. Y mis ojos verdes, Todo eso me daba la impresión de un bardo guerrero. Supongo, tal vez por la calidad de la capucha o del laúd, y por la espada, alguien con buen ojo podría descubrir mi ascendencia noble.

Estuve vagando por un mes, hasta que en una apuesta conseguí un pasaje a una ciudad llamada Velthalar. Era gobernada por los 15 Sinvarjas, pero el poder también lo tenían los príncipes mercaderes. Sabía que mi padre había servido cerca de esa ciudad como capitán y posteriormente como general en la guerra contra los Thai, los no muertos, que había ocurrido hace varios años. Tal vez allí podría encontrar algo que ayudara a mi tan ambigua pero importante misión.
Llegué en barco sin ninguna novedad. Era una ciudad mediana, pero construida al lote. Parecía que la hubiesen edificado mientras crecía la población. Estaba constituida por elfos, humanos, medianos, y muchos semielfos. Había dos lugares donde mi podía quedar: en la paladine’s inn, o la posada del pescador. Decidí quedarme en la del pescador, no tenía dinero para una posada lujosa. Además podría conocer otros bardos más de calle.
El regente de la posada se llamaba Marus, era un joven de piel muy oscura y fornido, y trataba muy bien a los clientes y a los extranjeros.
Me quedé un par de día vagando y viviendo de bardo independiente.
A los dos días de haber llegado, mientras afinaba el laúd. Entra un ser que reconocí como un Drow: un elfo oscuro, su piel era muy oscura y su pelo muy blanco, además tenía ropajes de mercenario, aunque no podía estar seguro. Fueron corrompidos hace mucho tiempo, viven bajo el continente. Son maquinadores. Eso es lo que sabía. Aunque había cada vez más de ellos en la superficie. La bulla se detuvo un momento, pero prosiguió al poco rato.
En la posada donde me quedaban estaban tocando una melodía, la identifiqué: así que saqué mi laúd y empecé a tocar con él bardo. Su nombre era Dayrus, tocaba el arpa. Tal vez Marus, el joven que atendía la posada me favoreciera. Me sonrió, y juntos estuvimos interpretando esa y otras piezas. En eso unos medianos me llamaron: me invitaron a una cerveza, estuvimos hablando un buen rato, y nos reímos mucho.
Estábamos en eso cuando entre una joven gritando: que había sangre en su casa, un cadáver que por favor alguien le ayudara. En eso Marus llamó al drow, le dijo que si se quería ganar unas monedas que investigara. Le dije que yo también iría. Nos indicó unas calles. Intenté hablar en el elfo de piel negra, pero me ignoró completamente, al mismo tiempo que le decía a la muchacha que el se encargaría, al tiempo que le guiñaba el ojo. Su actitud me dio un poco de asco la verdad. Después de recorrer las calles finalmente llegué. No había nadie. No había luz por lo que no se veía mucho. De todas formas encontré signos de lucha y un rastro de sangre fresca. El piso estaba lleno de ella. La seguí. La casa era grande y estaba conectada con otras cosas, prueba de la nula planificación urbana de la ciudad. Iba con la espada en guardia. Me llevaba a un sótano: antes de entrar apareció el drow. Nos miramos. Avanzamos al sótano, encontramos un cadáver colgando. Me sorprendió ver dos símbolos: uno no lo pude reconocer, otro si: correspondía al símbolo del poder. El drow me preguntó si reconocía los símbolos. Le expliqué el que conocía. Anoté los símbolos en un blok de notas. Le dije que fuera el a reportar a Marus, y yo me quedaba, pero se rehusó. Decidimos volver a la posada. El drow se adelantó, intentó subir el techo, pero no pudo, no le dio el salto, y me reí en mis adentros. Siguió caminando, dejándome solo. Pero en eso tres hombres se le acercaron, algo hablaron, y sacaron unos garrotes. Problemas. Tan rápido como pude saqué mi espada y troté para ayudarlo, aunque no sabía si se lo merecía… Un hombre intentó golpearlo, pero el drow saltó hacia atrás al mismo tiempo que lanzaba una bola de humo que me impidió ver la escena. Escuché la pelea sin poder ver nada. Fue cuando lancé mi ataque de mofa: con un grito lleno de furia sentí que dañaba a uno de los hombres. Con eso murió. El drow se encargó de los otros. Así lo supe cuando se disipó el humo. Nuevamente le quise hablar, pero como si nada hubiese ocurrido siguió hacia la posada dándome la espalda. Llegamos y le informamos a Marus. Nos presentamos. Se llamaba Thargnil.
Esa noche tuve una pesadilla: El piso estaba lleno de sangre, como un algo, pero infinito. Nos cubría los pies. Había una bruma. ¿Qué diablos estaba pasando? Había leído sobre eso. Era una prisión arcana. Dentro del sueño. Pero no sabía por qué. En la lejanía divisé como una islita . Le dije al drow lo que sabía. Y fuimos a la isla. Allí había un altar y una fuente. Entonces lo supe. Para salir era necesario pagar con sangre. Así le dije al drow, quien con un cuchillo sin chistar se cortó el brazo y empezó a llenar la fuente. Pero no pasaba nada. Tal vez era necesario pagar con la vida Alguien debía morir. En eso vimos que de la bruma, apareció un elfo y una elfa Me dispararon. Les grite qué diablos querían. Nos dijeron que debían salir de acá. Y que nosotros éramos la llave. Entonces concluí que era una cuestión de supervivencia. El drow se levantó, se recuperó y sacó su ballesta, en eso uno de los elfos vino a atacarme, pero fue muy débil, le esquivé, y lo ataqué de vuelta. En eso el drow le disparó a la elfa. Y la mató. Procedí a acabar con el elfo. Llenamos con su sangre la fuente. Y con la nuestra, hasta que se llenó. Pareció que moriríamos en el sueño, cerré los ojos, y entonces desperté en la mañana. Y entonces sentí culpa por matar a los elfos, cargaría su muerte por toda mi vida.
Allí estaba Thargnil. Hablamos del sueño. Y de la mazmorra. En eso me contó que era un mercenario viajero, que detestaba la vida de drow en el subsuelo. Por mi parte le conté que mi padre, noble, había participado en las batallas contra los Thai. Concluimos que debíamos investigar. Me dijo que debía hablar con un mercader importante, uno de los príncipes mercader: el señor Suncha. Que si así lo deseaba podía ir con el, tal vez podríamos encontrar algo. Pasamos por el torreón de la rosa, en la zona mercader, llena de mercaderes y gente exótica. Hasta que llegamos a una especie de mansión, con dos guardias que hacían de porteros. Uno de ellos habló con el drow. Pero lo dejaron pasar. El otro me reconoció, le dije que podría servir a su señor mercader, y con eso lo convencí y pudimos entrar a la sala. Era bastante ostentosa. Por fin nos hicieron pasar, a los dos al mismo tiempo. Sentado, mientras fumaba se encontraba: Kalem Suncha, príncipe mercader, un mediano. Nos invitó a tomar asiento. Thargnil le dijo que había sido por un hombre llamado Kayros. Que podía hacer muchas cosas. Que era miembro de la élite guerrera de su casa. Con eso al parecer lo convenció. Por qué le dijo que tenía trabajo para él. Luego se dirigió a mí, me preguntó que tenía que ofrecer. Le dije que era un buen guerrero, además de ser bardo, y que había estudiado en Aguasprofundas. Le mencioné la historia de Dunban, de que había servido en la guerra contra los Thai. Pero no reconoció el apellido. Le dije que había conocido su hijo, en la posada del pescador, me sonrió y me dijo que si, que le gustaba frecuentar ese lugar con sus amigos.
Nos dijo que podríamos hacer algo para él, a modo de prueba. Accedí. Pensé que sirviendo a este príncipe mercader serviría a la misma ciudad que mi padre, y eso sería el primer paso para que me aceptara. Nos contó que el consejo de 15 hechiceros era corrupto. Y que uno especial era más corrupto que los otros: Elthral Kayral, un humano hechicero bastante poderoso, el más joven. Creía que se relacionaba con la sociedad de ladrones de la ciudad: el oso de piedra, y que deseaba incriminarlo. Sabía que se relacionaba con ellos porque se reúne en las afueras de la ciudad, en el antiguo faro. Nos dijo que sólo deseaba lo mejor para la ciudad. Le creí.

Llegamos al faro tras un rato de caminata. Escuchamos a ver si había alguien. Al parecer estaba vacío. Entramos al faro. Subimos, llegamos a un piso donde había una ventanilla, por la que podíamos verlos. Entraron unos cinco hombres. Había uno que parecía ser el jefe. Tenía una armadura más llamativa y armas en la espalda, y piel oscura. El drow lo reconoció: era Embrel líder del gremio de bandidos y líder de la banda. Decidimos bajar. Con las armas enfundadas. Tocamos la puerta que conducía a su guarida: el tipo tenía cara de tuja, le dijimos éramos mercenarios en busca de trabajo. Nos miró con cara fea. Nos hizo pasar con desconfianza. Llegamos a la oficina del Embrel. Y me di cuenta de dos cosas: primero que en un costado había una especie de caja fuerte. Y dos: que realmente no me quería infiltrar en su banda. Me daban asco esos tipos. Nos preguntó que diablos queríamos. Les dijimos que éramos mercenarios. Que el drow era muy ágil y hábil. Y que yo tenía mi poder arcano. Pero no nos creyó. Se puso de pie. Y dijo: váyanse de este lugar antes de que los mate. Así que nos fuimos. No encontramos nada que se pudiera relacionar a simple vista con el Kayros, ni con los asesinatos. Decidimos que Thargnil de noche buscara. Yo me fui a la paladine’s inn.

En el camino vi a los simbarja. Iba Etrel, otro hombre que supuse era su padre, y una elfa muy hermosa. Pero no encontré nada sospechoso.

Hasta que por fin llegué a la posada lujosa. Era de piedra. La gente de mucha clase. Solo había semielfos, elfos y humanos. La barra estaba esculpida técnicamente. Me dirigí hacia el posadero. Se llamaba Assdrall. Le hablé de que en Aguas profundas se había mencionado la posada.Y que podía servir a la posada como bardo. Me miró. Me dijo que fuera atrás con los empleados, a cambiarme de ropa en la parte de atrás y que luego me presentara a ver que podía hacer. Un joven elfo amable llamado El me ayudó a vestirme. Y me presenté ante Assdrall. Con mi laúd empecé a cantar. No me miraban mucho. En eso entró la misma elfa que había visto hace un rato. Entonces escuché al posadero decir: “buenas noches, lady Seriadne” y por su parte ella le preguntaba por el bardo tan atorrante. Entonces decidí mostrar mis habilidades. Interpreté una canción de la corriente balada romántica/cuna., en idioma élfico. Era de alto nivel. Capté mucha atención, incluso la de Seriadne. Me miró un rato y luego se fue al segundo piso: destinado a los más ilustres clientes. Cuando terminé de interpretar, me aplaudieron: lo que me encantó. Me gustaba ese ambiente. En eso me dirigí a Assdral. Me felicitó. Luego me encontré con el mismo elfo que me ayudó a vestirme. Le pregunté por Seriadne. Le comuniqué que estaba a su disposición si quería escuchar una balada…que en definitiva le ofrecía mis servicios. En eso se sonrió y me me indicó que subió las escaleras tarareando mi canción. Le escuché ofreciendo mis servicios. Ella los aceptó. Entré con una reverencia. Interpreté otra balada, pero esta vez del género tragedia/lullaby. Me sabía la canción precisa. La canción de Gremel y Lethien, un romance élfico, interpretada en alto elfo. Al parecer le gustó el tema, ya que me invitó tomar asiento. Tenía el pelo largo, liso y castaño. Todas las elfas son hermosas(al contrario de las humanas) pero ella era mucho más bella que cualquier otra que hubiese visto. Tenía los ojos claros, parecía que me hipnotizaban, y su voz era armónica. Para ella yo sólo debía ser un cachorro humano, pero soñar es gratis…Me preguntó dónde aprendí a hablar élfico y a tocar el laúd. Le respondí que en aguadulce. Por alguna razón mi voz sonaba más ronca de lo normal. Me contó que había estado en aguadulce hace 150 años (¡150 años!) y que le encantaba la ciudad. Luego que me traía por acá. Le dije que por mi padre Dunban Silverblade, él había servido en las batallas contra los Thai, y que me había enviado en una misión personal en la cual debía demostrar mi valía y probar el derecho de llamarme Silverblade. En eso me percaté que ella conocía al apellido, ya que me dijo: “Mmm me suena, creo que él estuvo en un par de batallas, pero no lo podría afirmar con certeza”. Me preguntó mi nombre: Duncan, le contesté. “Es muy noble tu misión”, agregó. Estuvimos hablando un buen rato. Me dijo que ella había dirigido en la guerra. Hablamos un rato más hasta que me despachó. Me despedí de ella diciéndole que había sido un placer conocerla.
Al bajar las escaleras Assdrall me sonrió y me entregó un par de monedas de oro. Regresé a la posada del pescador, todavía me latía fuertemente el pecho cuando llegué a mi destino.

Ya había amanecido hace un par de horas. Estaba toda la fiesta en la posada. No vi a Thargnil allí. Le pregunté a Marus por mi compañero. “Está en su habitación”. Pero al subir me detuvo. Y me contó una extraña noticia. Que los osos de piedra habían atacado y asesinado a los miembros de una banda rival, le consulté si eso era normal, me dijo que no, que incluso para los osos de piedra era una acción desmedida, que las bandas cumplen, al final de día, su función, pero que esta vez los osos de piedra se extralimitaron. Pregunté cuántas muertes. Me dijo que unos 30 hombres. Entonces me sentí culpable. Seguro que el drow había conseguido robar sea lo que sea que se encontraba en la caja fuerte. Subí las escaleras. Toqué la puerta. Thargnil la abrió mirándome con ojos triunfantes. Me presentó el libro de cuentas. “Me costó conseguirlo, pero lo logré”. Me mostró un libro de contabilidad que estaba escondiendo. Pero me aclaró que no entendía muy bien todo la información presentada, con tantos números. Me lo entregó para que le echara un vistazo. La verdad yo tampoco le pude sacar mucho, pero si encontré el nombre de nuestro Etrel Kayral y transacciones sospechosas, pero también el nombre de Kalem Suncha, pero sus transacciones no parecían inmorales, aunque no necesariamente legales…También estaban los nombres de otros simbarjas, pero me alegró saber que no se encontraba el de lady Seryadne. Concluimos que debíamos volver con Suncha, él sabría qué hacer con ese libro de contabilidad. Pero todavía teníamos tiempo antes de encontrarnos con él.

Así que decidí ir a investigar por mi cuenta alguna información de mi padre y de los símbolos. Había un lugar donde podría ir, el templo de Ocma, dios del conocimiento, que a la vez servía de biblioteca pública. Al llegar noté que por dentro parecía más grande. Había un montón de libros apilados hasta donde llegaba el techo, a los estantes más altos se accedía por unos elevadores mágicos. Avancé hasta encontrar a un clérigo de Ocma que servía también de bibliotecario. Era un elfo joven, de pelo rubio corto y túnica blanca. Le pregunté por algún libro o sección que hablare de los generales y capitanes que hubiesen servido en la guerra contra los Thai hace unos 20 años. Me dijo que lo siguiera. Avanzamos hasta llegar a un ascensor, Tras susurrar unas palabras, subimos hasta una corrida de libros. Avanzó y me entregó un libro titulado: “De los generales, consejeros y funcionarios en la guerra contra Thai, indexado por años”. Me deseó suerte y se marchó. Empecé a ojear el libro. Tenía varios nombres de diversos generales y funcionarios. Hasta que llegué a una página con el subtítulo: “organigrama de los consejeros directos de la Simbulsa” Efectivamente había un organigrama. En la punta se encontraba la Simbulsa. Bajo ella había 8 nombres, que correspondían a los consejeros directos. Fui leyendo sus nombres. No me sonaban. Hasta que de pronto, en uno de esos eslabones, me encuentro con un nombre muy familiar: “Dunban Silverblade”. “¡¿Qué diablos?!” “Mi padre jamás me mencionó que había sido consejero directo de la mismísima Simbulsa… ¿Qué está pasando aquí?”. No sabía qué hacer. No tenía sentido que me hubiese ocultado una información tan importante. No sólo eso, sino que tampoco nunca escuché hablar de aquello con sus amigos. Sí, me había dicho que había sido general, pero esto, era otra cosa. Algo extraño está ocurriendo acá. Pero ahora debía ir a ver a Kalem.

Aproveché de mostrarle al clérigo por los símbolos. Me dijo que reconocía uno de ellos: el de forma similar a una “V” correspondía al símbolo de la flecha verde. Era un grupo de semielfos que había operado hace ya varias décadas, y que creían firmemente en la superioridad racial, y que ellos encarnaban esa superioridad, por tener lo mejor de los hombres y lo mejor de los elfos, formando a la raza perfecta: los semielfos. Habían causado muertes a aquellos que consideraban inferiores, y que eran un grupo peligroso. Habían sido fundados por lord Silvane, de la casa que llevaba su mismo nombre .Pero que hace muchísimo tiempo había dejado de operar, y que sólo era un recuerdo del pasado.

Era demasiada información que asumir. Y debía encontrarme con mi compañero.
Me junté con el drow en la posada para ir a ver a Suncha. Al llegar a su gran casa los guardias nos hicieron pasar sin ningún drama. Kalem Suncha nos miró nos curiosidad al entrar a su oficina. Nos preguntó cómo nos había ido. Entonces el drow sacó el libro de cuentas, al tiempo que decía que había podido conseguir la información necesaria. En eso Kalem se puso de pie, cerró las cortinas, miró la puerta, y al asegurarse que estábamos solos, tomó el libro y lo guardó en una especie de caja fuerte. Entonces nos confirmó mi sospecha: nos dijo que esto había sido el motivo del ataque de los osos de piedra a la banda rival. Pero que no importaba. Que él le daría buen uso a la información. Y que probablemente Etrel sabría del ataque, lo que fundamentaría la decisión de imputarle actos delictuales para sacarlo del consejo. Nos felicitó en todo caso. “Todavía me queda un trabajo para ustedes, si es os interesa”. Le respondimos que sí. Luego se dirigió hacia mí. Me informó que en dos noches siguientes se haría una fiesta de gala en la paladinne’s inn, auspiciada por una importante elfa de la ciudad, lady Manea. Pero que el si bien había sido invitado, no tenía cómo socializar y negociar realmente con la gente estirada de orejas puntiagudas, que eran muy exclusivos, y por eso necesitaba de mi ayuda. Sabía del éxito que había tenido la noche anterior en la mencionada posada como bardo. Y que quería que lo acompañara, y que interpretara un par de canciones si se me pedía, para poder ser aceptado realmente por esos elfos y semielfos. Le dije que sí, lo ayudaría. De acuerdo me dijo. Le dije en todo caso necesitaría ropajes de gala para entrar, que no podía presentarme con mis ropas de viaje. En eso sacó 5 monedas de oro y me dijo que fuera dónde el sastre Galeth, que tenía una tienda donde podría hacerme un traje a mi medida ideal. Le dije que de acuerdo. Le comenté que no me interesaba el dinero. A cambio de mi trabajo, le pedí información de mi padre, y de lady Seriadne… Por último me dijo que ya podía retirarme. Me levanté de mi asiento al tiempo que miraba al drow. Entonces lo adiviné enseguida: le tenía otra misión a Thargnil. No quise preguntar.

Así que fui a ver a este mediano – sastre. No tardé en llegar a su tienda. Tras entrar la puerta lo vi con toda claridad. Era un mediano, pero a diferencia de Suncha, no vestía ropajes de colores chillones, ni tenía excesivos anillos o cadenas. Pero tampoco era humilde. Sus ropajes eran sencillos, pero de mucha clase. Un chaleco amarillo más no chillón le daba un aspecto de ser un mediano muy respetable. Tras saludarnos, le empecé hablar de la fiesta en la paladine’s inn , que debía asistir en papel de bardo y que… Justo en eso me miró y en mitad de la frase empezó a medirme las piernas, los brazos, el torso y el cuello. Proseguí con mi frase, divertido,…”y que debo ir pero no tengo las ropas adecuadas y que”… Y de repente me dijo que mañana estaría listo mi traje. Y que no me preocupara, que sería elegante, pero no opacaría a los nobles, sería un traje elegante de bardo, y que mañana le pagara. Le dije que de acuerdo. Mañana nos veríamos.

Al regresar a la posada me di cuenta que el drow no estaba. Seguramente también tendría cosas que hacer. De repente Marus me llama. Me informa que se había producido otro asesinato. Esta vez había sido en la plaza central, en la zona del comercio, y que de hecho el cadáver estaba colgado arriba en el pico de la torre de la plaza, a la vista de todos. Y que al parecer habría símbolos extraños encontrados en el cadáver. Así que fui a investigar, ya que no tenía nada mejor que hacer. Llegué a la plaza en poco tiempo. Había mucha gente alrededor, y una especia de guardia civil circundando la torre, impidiendo el paso de la gente. En la cima se encontraba el cadáver. Intenté entrar para poder examinar la escena del crimen. Pero los guardias no me dejaban. Así que les pedí hablar con su capitán, que tenía información sobre el asesinato. Entonces me dijeron que pasara. Que el capitán se encontraba en la escena del crimen. Al llegar divise el cadáver. En su pecho se encontraba otro símbolo arcano, pero no lo supe reconocer. Entonces se me acerca un hombre, y me pregunta quién era yo. Le respondí con mi nombre y diciendo que tenía información sobre el asesinato. Me dijo que era el capitán Harken, oficial mayor de las guardia civil de Velthalar. Era un hombre de piel blanca y pelo negro y corto. Era más alto y musculoso que yo. Y sus ojos denotaban inteligencia. Debería tener sus 30 años. Le expliqué del primer asesinato, cuando fui a investigarlo con el drow. Y le comenté que también había encontrado un símbolo arcano y otro símbolo que no había reconocido, al tiempo que le mostraba mi block de notas. Le dije que el primero correspondía al poder en culturas oscuras y arcanas, pero que el símbolo del nuevo cadáver no lo entendía, pero que definitivamente estaban relacionados y que en la primera escena del crimen también habíamos hallado otro símbolo, similar a una “V”. Miró el block y luego se dirigió hacia mí con una expresión seria me declaró que era un asesinato muy curioso, por las marcas encontradas. Me preguntó si tenía más información. Le dije que era probable que un grupo arcano se encontrase en la ciudad, pero no le quise decir lo del sueño en la prisión arcana. Me miró pensativo. Entonces se me acordé: el símbolo en forma de “V” correspondía a la flecha verde. Eso le extrañó. Me comentó que ese grupo hace décadas había dejado de operar y que no tenía ningún sentido. Nos miramos. Estábamos los dos confundidos. De todas formas me agradeció la información. Me despedí de él agregando que cualquier nueva información que consiguiera se le entregaría.

Todavía faltaba un poco de tiempo para la fiesta de gala, en eso aproveché de descansar en la posada.

Al día siguiente proseguí a ir a buscar el traje. Al llegar a la tienda del sastre pude comprobar que era un traje muy elegante de tonos azulados. Me lo probé. Me veía bien. Listo para la ocasión.
Me pasé el resto del día sólo en mi habitación practicando las canciones y afinando el laúd. Hasta que llegó la hora de juntarme con Kalem. No vi al drow en todo el día. Rápidamente me puse el traje de gala. Tome el laúd y me fui a la casa de Kalem. Me sorprendió verlo con un traje muy elegante, sin excesivas joyas o collares, y sin colores chillones. Me preguntó cómo me veía, le dije que bien, adecuado para la ocasión. Note que parecía nervioso, como si algo muy importante tuviera que hacer.

Llegamos a la plaidine’s inn a buena hora. El evento había comenzado, pero todavía no se presentaba a la anfitriona, lady Milena. Saludamos a Assdrall, quien también se encontraba vestido para la ocasión. Saludamos a varias personas de renombre. Muchos de los semielfos se nos acercaron, un tanto sorprendidos de que fuera con Sumcha, pero su estratagema resultó de maravilla. Muchas personas de renombre en la ciudad se interesaron primero en mí, para luego hablar con Kalem. Saludamos a algunos de los Simbarja incluso. Por ejemplo a lady Seriadne.
Harken también estaba presente. Hablamos un rato. Me preguntó si había averiguado algo, le dije que nada. Me dijo que sentía que estas fiestas sólo le quitaban tiempo para hacer su trabajo. Al poco tiempo volví al lado de Suncha.

Varios bardos tocaron sus canciones, eran traídos de otras partes del continente, y algunos eran locales. Entonces se nos acerca una mujer humana, saluda a Suncha afectuosamente. Y luego se dirige hacia mí. Se presenta como Selene. Tenía el pelo rojo rizado, cara coqueta, y además era un poco bajita. Me dice que es una capitana de un barco llamado el Midnight Kiss, hablamos un rato. Al final me ofrece, no sé si por buena voluntad o porque me vio con Suncha, pasaje en el Midnight Kiss cuando lo necesitare.
Había varios bardos interpretando sus diferentes piezas. Había mucho ajetreo. En eso Kalem se me acerca y me dice que me va a tocar a mí prontamente. Que mi lullaby era la mejor que podría hacer. En eso anuncian la presencia de lady Milena, quien saluda a varios de las personas allí reunidas. Incluso dedica un tiempo para saludarnos. Entonces Asdrall me llama, diciendo que es mi turno. Así que subí a la zona de servía de escenario, saqué el laúd, empecé que interpretar una melodía perteneciente al género tragedia/lullaby. La canción era armónica y calmada, pero compleja. Se cantaba en alto elfo y trataba de la historia de un príncipe elfo de tiempos olvidados. Vi que tuve bastante éxito, incluso más que la primera vez que fui a la paladine’s inn. Al terminar me di cuenta que la mayoría de las personas reunidas aplaudieron con una sonrisa en los labios, incluyendo a lady Seriadne. Tal vez no entendían del todo el alto élfico, pero aparentaban entenderlo.

Después regresé con Suncha, que gracias a mi presentación estaba rodeado de otros príncipe mercaderes elfos y semielfos, primero me preguntaban sobre mis canciones y sobre mis estudios .Pero muchos de ellos después le dijeron a Kalem que les encantaría hacer negocios con alguien tan refinado. Me sentí un poco utilizado, pero al menos yo también me había hecho algo de buena fama. Pasó un buen tiempo y la gente se empezó a ir a sus casas.

Estábamos en eso cuando de repente, aparece Harken en la entrada, no me di cuenta del momento en que salió, por eso me extrañó cuando se dirigió hacia nosotros estrepitosamente y con la mirada muy seria y preocupada trayéndonos una extraña y perturbadora noticia: Esdrel Kayral, padre de Etrel Kayral, y uno de los magos más poderosos de Velthalar, había sido asesinado en el palacio de los Sinbarja. No quise pensar mal, pero, ¿dónde demonios estaba el drow?

Fin del capítulo uno
Redactado por Arresius
wolfmetalhead@gmail.com

Comments

ESta incompleto. mañana lo termino. Javier este es el estilo narrativo que debes emplear. como ves es bastante simple

 

Ahora si está terminado. Javier ya puedes subir la segunda parte

Arresius Darth_Bridges128

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